La Universidad Taras Shevchenko en Kyiv

La Київський національний університет імені Тараса Шевченка – Universidad Nacional de Kyiv en nombre de Taras Shevchenko es una institución de nivel educativo superior en la capital del país, y una de los más antiguos centros de conocimiento y cultura de Ucrania. Se conoce coloquialmente como KNU y es la tercera más antigua del país, después de la de Lviv y la de Járkiv.

Fue inaugurada en 1834. Había habido varias peticiones, desde 1765, de establecer una universidad en la Ucrania dominada por el Imperio ruso, pero habían sido rechazadas.

La Universidad heredó la biblioteca, colecciones y facultades del Lyceum de Kremianets, una alta escuela polaca que había sido clausurada tras la insurrección de 1830. La nueva universidad fue nombrada San Volodymyr y consistía inicialmente de una sola facultad, la de filosofía, subdividida en dos departamentos, historia y filología, y el otro de física y matemáticas. Al año siguiente fue añadida la facultad de leyes, con un programa de cuatro años.

El Imperio ruso, siempre manteniendo la cultura de Ucrania bajo control, sobre todo la parte educativa, no otorgó autonomía, y los catedráticos eran nombrados por el consejo, y aprobados por el Ministerio de Educación, el rector era nombrado por el Zar, y un auditor del Imperio mantenía estricta vigilancia.

El primer rector fue, sin embargo, un genio ucraniano, Myjailo Maksymovych, pero la mayoría de profesores eran polacos. De los 62 estudiantes originales, 34 eran católicos, varios polacos. Hasta la década de 1860, los polacos del lado derecho de Ucrania formaban la mayoría del cuerpo educativo, seguidos por ucranianos del lado izquierdo. La intención del Imperio al autorizar la Universidad había sido rusificar Ucrania, pero la realidad fue distinta, pues pronto se convirtió en centro de un despertar nacional y actividad revolucionaria. En 1838 se creó una sociedad estudiantil clandestina. Muchos profesores fueron expulsados y la institución fue clausurada durante seis meses. Fueron reclutada una nueva facultad traída de la Universidad de Dorpat y el cuerpo estudiantil, reducido, puesto bajo estricta vigilancia.

En 1841 se añadió la facultad de Medicina. A finales de 1845, el profesor de historia de la Rus en la Universidad de Kyiv, Mykola Kostomarov, fundó la Hermandad de Cirilo y Metodio, clandestina, en una época en la que el gobierno ruso estaba implementando nuevas restricciones a la universidad, dada la intranquilidad que imperaba en Europa central y occidental; ahora el zar tenía que aprobar a rector y decanos; todo era monitoreado de cerca por ellos, y era negado a todo extranjero el ocupar un puesto en la docencia; se restringió a 300 estudiantes que se pagaran sus propios estudios, como máximo, excepto en la facultad de medicina. Las tarifas estudiantiles fueron duplicadas, mientras los salarios a los docentes fueron recortados. La mayoría de profesores descuidaron sus puestos por tener que buscar un segundo trabajo, o quedaron puestos vacantes.

Kulishar ucraniano, libro de texto dentro de la biblioteca de la Universidad. Por P. Kulish, impreso en 1857. Este libro se convirtió en el primer recurso literario para que los ucranianos aprendieran la gramatica de su lengua madre. Al pinchar la imagen se accede a un sitio para descargarlo completo.

La situación comenzó a mejorar en la década de 1850 con el nuevo Zar, Alejandro II, quien asumió una política más liberal. Los estudiantes y las facultades se involucraban en más asuntos sociales. En 1859 un grupo de estudiantes, incluído Myjailo Drahomanov, organizaron escuelas dominicales para obreros y campesinos en las que el idioma ucraniano fue usado por primera vez como idioma de instrucción. Dos años después, un grupo de estudiantes con un punto de vista más populista, incluido Volodymyr Antonovych, se unieron al grupo y se formó la primera Hromada clandesitina de Kyiv.

La reforma universitaria de 1863 fue implementada para evitar la intranquilidad estudiantil que explotó en 1861. Las universidades obtuvieron más control de sus curricula, investigación y administración. Los rectores, decanos y profesores eran de nuevo electos por las juntas de profesores.

Durante las siguientes dos décadas la universidad se expandió lenta pero constantemente. Se establecieron nuevos puestos y la facultad se incrementó de 49 puestos en 1863 a 66 en 1884. El número de obras publicadas por los docentes se incrementó dramáticamente. Comenzó a aparecer el periódico mensual oficial, Universitetskie izvestiia, que estuvo en circulación desde 1861 hasta 1919. Aunque el gobierno siempre reprimía los movimientos ucrainófilos con potencial peligroso para el Imperio, por lo que en 1862 fueron abolidas las escuelas dominicales y el siguiente año la hromada estudiantil. La insurrección polaca de 1863 y 1864 llevó a la expulsión de muchos estudiantes de ese país, y hubo nuevas represiones en contra de ucranianos, como el despido de Drahomanov de su puesto como docente. La situación empeoró con el asesinato del zar Alejandro II, que llevó a la reducción de la autonomía de las universidades en 1884, de fondos estatales y aumento de tarifas estudiantiles. Fueron prohibidas las organizaciones y juntas estudiantiles. Esta nueva ley provocó manifestaciones en Kyiv, que llevaron a la clausura de la Universidad por otro medio año. En 1899 se realizó un paro general estudiantil en Kyiv. En 1900 fueron conscriptos en el ejército 183 estudiantes de esta universidad como castigo por su participación en dicha manifestación, aunque el número de estudiantes había aumentado de 2,313 en 1895 a 5,107 en 1910, y los puestos docentes de 118 a 166.

El estadio de la Universidad

Durante la revolución de 1905, los estudiantes exigieron que el lenguaje de instrucción fuera oficialmente el ucraniano, pero nada resultó. En 1907, Andrii Loboda y Volodymyr Peretts decidieron impartir su cátedra en ucraniano, pero se les prohibió. Esto continuó hasta septiembre de 1917, cuando fue permitido ligeramente, dando paso a cuatro nuevos escritorios: literatura, lengua ucraniana, historia e historia de las leyes de Rutenia occidental.

En 1919 las autoridades bolcheviques unieron un gran número de instituciones, escuelas secundarias para mujeres, y la nueva universidad ucraniana se fusionó con la antigua, llamándose Universidad Estatal de Kyiv. Para el siglo XX, dicha universidad se había tornado una de las 3 instituciones líderes dentro del Imperio Ruso, junto con la de Moscúy la de Leningrado. Tenía en ese entonces 50 instalaciones auxiliares, con 2 bibliotecas, un observatorio astronómico y meteorológico, un jardín botánico, varios laboratorios, nueve clínicas, etc. Su facultad incluia varios eruditos importantes, como los historiadores Mykola Kostomarov, Myjailo Drahomanov, Volodymyr Antonovych, Mytrofan Dovnar-Zapolsky, e Ivan Luchytsky; también el erudito italiano Mykola Dashkevych; el filólogo Volodymyr Peretts, y también grandes químicos, físicos, matemáticos, zoólogos, biólogos, patólogos y varios profesionales de alto nivel. También una buena cantidad de sociedades de erudición se encontraban afiliadas, como por ejemplo la Sociedad Histórica de Néstor el Cronista, establecida en 1873.

En 1920 el régimen soviético implementó una reestructuración radical en el sistema educativo en Ucrania, en el que las universidades fueron reemplazadas por institutos para educación popular, por lo que la Universidad de Kyiv fue reorganizada como “Instituto de Educación Popular” además del “Instituto de Ayuda a la Salud” (luego Instituto Médico de Kyiv). Estos institutos fueron ucranizados muy pronto. Además fue nombrada en honor a Myjailo Drahomanov, ya no a San Volodymyr.

En 1933 fue restaurada como universidad al fusionar el Instituto de Educación Profesional de Kyiv, y su nombre regresó a San Volodymyr, con el Instituto de Física-Química-Matemática de Kyiv. En ese tiempo la universidad llegó a consistir de seis facultades: física y matemáticas, química, biología, geología y geografía, historia, y literatura y lenguaje. Y en 1937 se abrieron dos nuevas facultades: leyes y lenguas y literatura occidental.

La Universidad fue nombrada en honor a Taras Shevchenko en 1939 y al año siguiente la facultad de física y matemáticas fue separada en dos, la de mecánica y matemáticas, y la de física. La cantidad de estudiantes aumentó drásticamente de 1650 en 1933 a 3700 en 1939.

Durante la segunda guerra mundial la Universidad fue evacuada hacia Kzyl-Orda en Kazajstán, en donde fue amalgamada con la Universidad de Járkiv, para formar la Universidad Estatal Ucraniana Unificada, que estuvo en labores desde 1941 hasta 1943. Cuando fue reabierta en Kyiv, tenia 13 facultades y 2560 estudiantes. Durante esta época se intentó enfatizar en la educación que llevara a un mayor desarrollo industrial.

El edificio amarillo – la Biblioteca de la Universidad

En la actualidad, la Universidad de Kyiv es una de las instituciones educativas de mayor prestigio en el país, con alrededor de 26,000 estudiantes, de los que se gradúan cada año dos mil.

Cuenta con 15 facultades: filosofía, economía, historia, leyes, mecánica y matemáticas, cibernética, física, radio-física junto con electrónicae informática, geología, geografía, química, psicología, sociología y preparación, asi como siete institutos: filología, periodismo, biología, estudios militares, altas tecnologías y relaciones internacionales. Se ha publicado en tres periódicos: Naukovi zapysky (1935–49) y Visnyk Kyïvs’koho universytetu (en siete series desde 1957) y el Kyïvs’kyi universytet.

Parte del equipo del laboratorio de la facultad de química

El edificio en el campus central de la Universidad fue construido entre 1837 y 1842 por Vincent Beretti. Además de otros, fue fuertemente dañado durante la segunda guerra, y restaurada luego. En 1954 se inició la construcción de un nuevo complejo de edificios, diseñado por Vadym Ladny, V. Kolomiiets, y V. Drizo.

La longitud de la fachada principal es de 145.68m. Los muros del edificio están pintados de rojo sangre, mientras los capiteles y bases de las columnas del pórtico, de negro, de acuerdo con los colores del listón de la Orden de San Volodymyr, fundada en 1782, cuando la Universidad llevaba el nombre de dicha orden. El lema de la orden es “Beneficio, honor y gloria” – “Utilitas, honor et gloria”, en latín que, por consiguiente, se convirtió en el de la Universidad. Algunos guias de turismo dicen que el Zar Nicolás I ordenó que el edificio fuera pintado de ese color en respuesta a las protestas estudiantiles durante la primera guerra mundial, para recordarles la sangre derramada por los soldados ucranianos. Dicha leyenda no puede basarse en un hecho histórico pues, en primer lugar, el edificio fue pintado de rojo antes de dicha guerra, en 1842 y en segundo, que dicho zar falleció mucho antes de la gran guerra, en 1855.

Edificio del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad
Edificio de la Facultad de Cibernética

Sitio web de la Universidad (en inglés)

Enlace al sitio con 94 programas para estudiar Online

Jardín Botánico O.V. Fomin en Kyiv

El jardín botánico O.V. Fomin es uno de los más antiguos de Ucrania, localizado en la ciudad de Kyiv. En1839 la Universidad Taras Shevchenko abrió este jardín Botánico de 22.5 hectáreas y 8,000 especies de plantas, incluidas 143 en peligro de extinción.

Es muy famoso por poseer plantas muy exóticas, como la mayor colección de suculentas de Europa Oriental. El invernadero fue construido con enormes y antiguos árboles de palma del norte de Eurasia.

En 1935 fue nombrado en honor a Oleksandr Vasiljevich Fomin, gran botánico ucraniano y director de este jardín por varios años.

Realmente fue el arquitecto V.I. Beretti quien propuso en 1834 el proyecto para establecimiento de este jardín Botánico. El terreno en torno a la Universidad no estaba siendo utilizado con ningún fin, por lo que fueron traídas 513 plantas desde el Lyceum de Kremenets, y sembradas en un jardín “temporal” de la ciudad. Sin embargo, por falta de fondos, se detuvieron los trabajos durante 5 años.

Fue hasta 1839 que el distrito escolar de Kyiv autorizó continuar con el establecimiento de este sitio educativo, y puso a cargo del proyecto al jefe del departamento de botánica de la Universidad, Ernst Trautvetter, quien quedó como director, y el 22 de mayo de 1839 fie inaugurado, aunque de forma provisional; hasta 1841 recibió estatus permanente, y hasta 1850 completadas las construcciones diseñadas.

Para 1852 ya había 25,416 árboles y 419 especies de arbustos, más 4000 especies de otras plantas.

En 1977 se construyó en climatrón-invernadero en el jardín, considerado, en su tiempo, uno de los mayores del mundo en ese entonces.


Se puede acceder al jardin botánico directamente desde la estacion del metro “Unyversitet”, línea roja.

Si se va en auto, se ubica al oeste de la Universidad Taras Shevchenko, sobre el boulevard homónimo o entrando por la calle Tolstoho

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La historia del Viento – Cuento folclórico ucraniano

Una vez hubo dos hermanos que vivían en una aldea, y uno de ellos era muy, pero muy rico, mientras el otro era extremadamente pobre. El rico tenía todo tipo de bienes en abundancia, mientras el pobre, lo único que tenía en abundancia eran hijos.

Un día, en tiempo de cosecha, el pobre dejó en casa a su esposa y fue a cosechar en su diminuta parcela de grano, pero el Viento vino y le tumbó todo el maíz, hasta el último grano. El pobre hombre entró en una profunda cólera, diciendo: “Ve pues qué pasó, iré a buscar al Viento y le contaré con qué sufrimuento y qué problemas tuve para cultivar y llevar a la madurez mi maíz y, entonces, ¡en verdad! A ver si viene y me lo tumba de nuevo “.

Entonces el hombre regresó a casa y se alistó para irse y, mientras eso hacía, su esposa le preguntó, “¿A dónde vas, esposo?” –

— “Voy a buscar al Viento”, dijo él, “¿qué tienes que decir sobre eso?”

– “Yo diría que no hagas tal cosa”, respondió su esposa, “Tu ya conoces el dicho de ‘Si vosotros queréis encontrar al Viento, debéis buscarlo en las abiertas estepas. Él puede ir en varias direccones y tú sólo en una” Piensa en eso, querido esposo, y desiste de ir”.

–“Debo ir”, respondió el hombre, “y si no lo hallo, nunca regresaré a casa “.
Entonces agarró camino, dejando a su esposa e hijos, y se fue directo al mundo para buscar al Viento en las amplias estepas.

Caminó lejos, y más lejos, hasta que se encontró frente a sí un gran bosque, y en el borde de dicho bosque descubrió una choza con patas de pollo. (Enlace a ‘Baba Yahá’). El hombre entró a esa casa y se llenó de asombro, pues en el piso yacía un enorme, muy grande anciano, tan gris como la leche. Yacía alli, estirado a toda su longitud, con un brazo o un pie en cada una de las esquinas de la casa, y su cabello en un extremo. No era otro que el mismo Viento. El hombre quedó atónito mirando al anciano, pues nunca en su vida había visto tal cosa.

– “¡Que Dios esté con Usted, querido Padre!”, exclamó.

-“¡Que con Usted esté, buen hombre!”, dijo el gigantesco anciano, mientras continuaba echado sobre el suelo de la casa. Entonces le preguntó de una forma muy amigable,

-“¿Por qué razón lo ha traido a Usted Dios por aquí, buen hombre?”

-“Ando por el ancho mundo en busca del Viento”, dijo el hombre. “Si lo logro hallar, regresaré; pero si no lo encuentro, continuaré hasta que lo haga”.

–“¿Y que quiere Usted con el Viento?”, preguntó el gigante que yacía sobre el piso. “¿O qué le ha hecho él a Usted, para que Usted lo ande buscando con tanto empeño?”.

–“¿Que de malo me ha hecho?” exclamó el viajero. “¡Escúcheme ahora, O anciano, y le contaré! Yo fui directo de mi casa al campo, para cosechar mi pequeña parcela de maíz; pero cuando comencé a trabajar, el viento vino y se llevó cada grano, en un pestañeo, de forma que no quedó ni uno sólo. Ahora entonces, Usted debe ver, anciano, por lo que debo agradecerle. Dígame, en el Nombre de Dios, ¿porqué deben suceder tales cosas? Mi pequeño campo de maiz lo era todo para mi, y con el sudor de mis cejas lo llevé a ese punto; pero el viento vino y se lo llevó, y no quedó ni un rastro de mi cosecha en todo el mundo. Entonces pensé para mi mismo ‘¿Porqué habrá hecho él esto?’ Y luego dije a mi esposa ‘Iré a buscar al Viento, y le diré que otra vez no vaya a visitar al pobre con una pequeña tierra de maíz, y que no se lo tumbe todo, pues de amarga forma se arrepentirá ‘”

–“¡Bien, hijo mío!” dijo el gigante tirado en el suelo. “Tendré más cuidado en el futuro; en el futuro no volaré el maíz de un pobre. Pero, buen hombre, no hay necesidad que Usted busque al viento en las amplias estepas, pues yo mismo soy el Viento”.

-“Entonces, si Usted es el viento”, dijo el hombre, “regréseme mi maiz”.

-“No,” dijo el gigante, “no se puede regresar a un muerto de la tumba. Pero, viendo tanto perjuicio que le he a Usted hecho, le daré ahora este saco, buen hombre, para que se lo lleve a casa con Usted. Y cuando quiera que Usted quiera una comida, diga ‘Saco, saco ¡dame de carne y de beber!’ e inmediatamente Usted será saciado tanto de comida como de bebida; emtonces ahora tiene Usted los medios para reconfortar a su esposa e hijos.”
Entonces el hombre se llenó de gratitud. “¡Yo le agradezco, Oh viento!” mencionó, “por su cortesía al darme ese saco que me proveerá de comida y bebida sin el problema de trabajar por ello”.

–“Para un chiflado perezoso, ’habrá doble bendición,” dijo el viento. “Vaya Usted a casa, pero mire, no entre a ninguna taberna de camino. Yo lo sabré si lo hace.”

–“No,” dijo el hombre, “no lo haré.” Y agarró camino, despidiéndose del Viento y regresando a casa.

No había ido muy lejos, cuando pasó frente a una taberna, y sintió un ardiente deseo de saber si el Viento le había dicho la verdad con respecto al saco.

– “¿Cómo puede un hombre pasar frente a una taberna y no entrar?” pensó él “Entraré, haré lo que me plazca. El Viento no lo sabrá, pues no me puede ver.”

Entonces entró a la taberna y colgó su saco de un perchero. El Judío encargado de la taberna, de inmediato le dijo:

– “¿Qué quiere Usted, buen hombre?”–

–“¿Y a Usted qué le importa, perro?” dijo el hombre

–“Vosotros sois todos iguales,” comentó con desprecio el judío, “tomáis lo que podéis y luego no pagais.”–

–“¿Piensa Usted que quiero comprarle algo?” refunfuñó el hombre; luego, volteándose enojado hacia el saco, dijo, “¡Saco, saco, dame carne y de beber!”
Inmediatamente se cubrió la mesa de toda clase de carnes y licores. Y todos los judíos en la taberna se amontonaron en torno a la maravilla, llenos de asombro, y realizaron todo tipo de preguntas.
“¿Porqué?¿Qué es esto, buen hombre?”, dijeron todos; “¡Nunca antes hemos visto nada como esto!”.

–“¡No hagáis preguntas, ye malditos judíos!” exclamó el hombre, “pero sentaos a comer, pues hay de sobra para todos.”
Entonces los judíos y las judías se sentaron a la mesa a comer y beber hasta que les salía por las orejas; y bebieron por la salud del hombre en grandes picheles, vinos de cada clase, y dijeron:

– “Beba, buen hombre, y no escatime, y cuando ya haya saciado su sed, quédese con nosotros esta noche. Alistaremos una cama para Usted. Nadie lo molestará. Venga, beba y coma todo lo que su alma desee.”

Entonces los judios lo halagaban con lengua del diablo, y casi le ponían las jarras repletas de vino en los labios.

El simple tipo no percibió la malicia y astucia, y se emborrachó tanto que no podía moverse ya de ese lugar, ni tomó la habitación que le ofrecían, sino que quedó ahi mismo. Entonces los judíos cambiaron su saco por otro igual, que colgaron del perchero, y luego despertaron al hombre.

“¡Oiga, amigo!” exclamaron ellos; “levántese, es hora de ir a casa.¿Que no ve la luz del día?”

El hombre se levantó y rascó la parte de atrás de su cabeza, pues no se sentía dispuesto a partir. ¿Pero qué mas podía hacer? Entonces se colocó el saco al hombro; el saco que colgaba del perchero, y partió de regreso a su casa.
Cuando arribó a casa, exclamó: “¡Abre la puerta, mujer!” Entonces su esposa abrió la puerta, y él entró y directo fue a cogar su saco en el perchero, y dijo:

“Siéntate a la mesa, querida esposa, y vosotros niños sentaos también. Ahora, ¡Gracias a Dios! Tendremos suficiente para comer y para beber, y para guardar.”

La mujer volteó a ver a su esposo, y sonrió. Pensaba que él estaba loco, pero se sentó, y los niños ardededor de ella, y esperó a ver qué hacía su esposo a continuación. Entonces el hombre dijo, “Saco, saco, ¡danos carne y de beber!”, pero el saco guardó silencio. Entonces dijo de nuevo, “Saco, saco, ¡Dale a mis niños algo de comer!”, y el saco aún quedó en silencio. Entonces el hombre entro en una violenta cólera. “Tu me diste algo en la taberna”, exclamó, “y ahora te llamo en vano. No me das nada, y no me escuchas”, y, levantándose de su asiento, tomó un mazo y comenzó a dar de golpes al saco hasta que le abrió un agujero a la pared detrás. Luego se preparó para ir a buscar de nuevo al viento. Pero su esposa permaneció en casa y arregló todo el desastre, tratando a su esposo como a un hombre que perdió la cabeza.

El hombre fue con el Viento, y le dijo, “Hola a Usted, ¡Oh, Viento!”.

-“Saludos a Usted, ¡Oh hombre!”, respondió el viento. Luego preguntó,

– “¿Por qué razón ha Usted venido por acá, Oh Hombre? ¿No le dí a Usted un saco? ¿Qué mas quiere Usted?”–

–“¡Bonito saco, por cierto!” respondió el hombre; “ese su saco ha sido la causa de muchos enojos míos y de los míos”.

– “¿Qué problemas le ha causado a Usted?”.

–“Porqué, escucha, anciano padre, le diré lo que ha hecho. No me ha dado nada de comer y de beber, de forma que lo comencé a golpear e incluso la pared abrí un agujero.¿Ahora qué haré para reparar mi loca casa? Deme Usted algo, anciano padre”.

–Pero el viento respondió, “No, hombre, lo debes hacer sin mi ayuda. Los tontos ni se pueden sembrar ni se pueden cosechar, sino que se buscan sus propias desgracias – ¿no has ido a la taberna?”.

–“No he ido”, respondió el hombre.

–“¿Que no has ido? ¿Porqué mientes?”–

–“Bien, ¿Y qué si mentí?”, dijo el hombre; “si sufres daño por tu propia culpa, muérdete la lengua, eso es lo que digo. Pero sigue siendo culpa de tu saco que me ha convencido el demonio. Si sólo me hubiese dado de comer y de beber, no hubiese venido a Usted.”

A este punto el viento se rascó un poco la cabeza, pero luego dijo, “¡Bien entonces, hombre! Tengo un pequeño carnero para Usted, y cuando quiera que Usted le diga ‘¡Carnerito, carnerito, saca dinerito!’ y sacará tanto dinero como Usted quiera. Solo tenga esto en la mente: no entre a ninguna taberna, o yo lo sabré; pues si Usted lo hace, y viene a mi por tercera vez, le daré motivos para recordarme por siempre.”

–“Bien,” dijo el hombre, “no entraré”.

–Entonces se llevó el carnerito, agradeció al Viento, y tomó camino a casa.

Entonces el hombre iba por el camino, halando al carnerito con una cuerda, y llegaron a una taberna, la misma en la que había estado antes, y de nuevo un fuerte deseo lo obligó a pasar. Pero quedó parado frente a la puerta, pensando en si debía o no debía entrar, y también que quería averiguar la verdad acerca del pequeño carnero. “Bien, bien”, dijo finalmente, “Entraré, solo que esta vez no me emborracharé.” “Beberé solo una copa y luego iré a casa”.

Entonces entró en la taberna, arrastrando al carnerito tras él, pues temía dejarlo ir.

Ahora, cuando los judíos que estaban dentro vieron al carnerito, comenzaron a pegar chillidos, y dijeron: “¡En qué piensas, Hombre! ¿Porqué traes a ese pequeño carnero dentro de esta habitacion?, ¿No hay establos allá afuera donde lo puedas dejar?” –

–“¡Sosteneos las lenguas, desgraciados infelices!” replicó el hombre; “¿Que va a pasar con vosotros? No es un tipo de carnero con el que vosotros. No es el tipo de carnero con el que los tipos comunes están acostumbrados a tratar. Y si no me creéis, colocad una tela en el piso y veráis algo, os lo garantizo”.

–Entonces dijo, “Carnerito, carnerito, ¡Saca dinerito!” Y el carnerito comenzó a sacar tanto dinero, que parecía crecer, y los judíos chillaban como demonios.

–“¡Hombre, hombre!” dijeron, “ un carnero como este no habíamos visto jamás. ¡Véndenoslo! Te daremos una gran cantidad de dinero por él.”

–“Podréis conservar vuestro dinero, malditos”, exclamó el hombre, “pero no pretendo vender mi carnero”.

Entonces los judíos recogieron su dinero, pero colocaron frente a él una mesa repleta con todos los platos que el corazón de un hombre pueda desear, y le rogaron que tomara asiento y se relajara, y dijeron en lengua judía, “Aunque te pongas un poco alegre, no te emborraches, pues sabes cómo la bebida juega con la razón del hombre.”–

–El hombre se maravilló por la corrección de los judíos en advertirle contra la bebida y, olvidando todo lo demás, se sentó a la mesa y comenzó a beber tarro tras tarro de aguamiel, y hablar con los judíos, sin perder de vista a su carnerito. Pero los judíos lo emborracharon, y lo llevaron a la cama, e intercambiaron al carnero; el suyo se lo llevaron, y pusieron en su lugar uno exactamente igual.

Cuando el hombre se despertó de su borrachera, se arregló y se fue, llevando el carnero consigo, luego de despedirse de los judíos. Cuando llegó a su casa, halló a su esposa en la puerta y, al momento de verlo aproximarse, entró ella a la casa y gritó a sus hijos, “¡Venid, niños, apuraos!, pues papá esta llegando, y trae un carnerito con él; ¡levantaos, y venid pronto!. Un mal año de estarlo esperando ha sido difícil para mi, pero finalmente ha llegado”.

El esposo llegó a la puerta y dijo, “¡Abre la puerta, pequeña esposa, he dicho!”.

La esposa respondió, “No eres un hombre noble, por lo que abre la puerta tu mismo. ¿Porqué te emborrachas tanto que no puedes ni abrir tu puerta? Es un mal tiempo el que paso contigo. Aqui me quedo esperando con todos estos niños, y tú sólo te vas a beber.”

Entonces la esposa abrió la puerta, y el esposo entró a la casa y dijo, “¡Buena salud para ti, querida esposa!”,
Pero la esposa contestó, “¿Porqué traes ese carnero adentro de la casa, no puede estar fuera de los muros?”,

–“¡Mujer, mujer!” dijo el hombre, “habla pero no grites. Ahora tendremos toda clase de cosas buenas, y los niños también gozarán de ello.”

-“¡Qué!”, dijo la mujer, “¿Qué de bueno podemos obtener del miserable carnero? ¿En donde hallaremos dinero para comprarle comida? ¿Porqué si no tenemos nada para nosotros, nos traes además un carnero? ¡Tonto y sin sentido! He dicho”.

–“Silencio, mujer”, respondió; “este carnero no es como los otros carneros, te he dicho.”

–“¿De qué clase es entonces?, preguntó la esposa.

–“No estés haciendo preguntas. Mejor coloca una tela en el suelo y mantén tus ojos bien abiertos.”

–“¿Para qué poner una tela en el suelo?” Preguntó la señora

–“¿Porqué?” chilló el hombre, rabioso; “has lo que te digo y sostente la lengua.”

Pero la esposa dijo, “¡Ey, ey!, ya he tenido suficiente de esto. No haces nada, sino venir a casa a hablar tonterías, y traes sacos y carneros contigo, y derribarás nuestra chocita!”

A este punto, el esposo no pudo controlar su furia, y entonces le chilló al carnero, “Carnerito carnerito, ¡saca dinerito!”, pero el carnero sólo se quedó alli, viéndolo. Entonces gritó de nuevo, “¡Carnerito, carnerito, saca dinerito!”, pero tres veces, el carnero no hizo nada.
Entonces, en una terrible rabia, el hombre tomó un medazo de madera y atesto un fuerte golpe en la cabeza del carnero, y el pobre carnero solamente emitió un lastimero “¡baaa!”, y cayó muerto a tierra.

El hombre estaba muy ofendido, diciendo, “Iré con el Viento nuevamente, y le diré que me ha querido ver cara de tonto”. Entonces tomó su sombrero y partió, dejando todo tras de si. Y la pobre esposa quedó arreglando todo, y se quejó por su esposo.

De esta manera, el hombre llegó a donde el Viento por tercera vez, y dijo, “¿Me puede Usted decir si en realidad es el viento o no?”

–“¿Qué sucede con Usted?” preguntó el viento.–

–“Le diré a Usted qué es lo que me sucede”, dijo enojado el hombre, “¿Porqué se continúa Usted riendo y burlando de mi y haciéndome ver como tonto?”.

–“¡Me río de Usted! ” reaccionó el anciano padre estrepitosamente, quien yacía en el piso de la jata, volteando la cabeza para escuchar con el otro oído, “¿Porqué no se atiene Usted a las órdenes que le doy? ¿Porqué no me escucha Usted cuando le digo que no vaya a la taberna, eh?”–

–“¿A qué taberna se refiere Usted?” preguntó orgulloso el hombre; “Sobre el saco y el carnero que Usted me ha dado, sólo fueron una decepción; ¡deme algo más!”.

–“¿Qué sentido tiene que le dé algo a Usted?” dijo el Viento; “Usted lo lleva todo a la taberna. ¡Salid del tambor, mis doce secuaces” exclamó el Viento, “y solamente dad a este borracho una buena lección que mantenga seca su garganta y aprenda a escuchar a sus mayores!”

–Inmediatamente doce secuaces salieron del tambor, y comenzaron a dar al hombre una buena paliza. Entonces el hombre vio que no estaban bromeando, y rogó por misericordia. “Querido anciano padre,” lloró, “tenga Usted misericordia, y permítame irme vivo de aquí. No vendré a Usted de nuevo, sino que esperaré al Día del Juicio Final, y haré todo a Su requerimiento “.

–“¡Regresad al tambor, mis secuaces!”, ordenó el viento.

–“¡Y ahora, Oh hombre! ” dijo el hombre, “Usted deberá tener este tambor con mis doce secuaces, y deberá ir con los malditos judíos, y si ellos no le devuelven su saco y su carnero, Usted sabrá qué decir.”

El hombre agradeció al Viento por este buen consejo, y siguió su camino. Llegó al albergue, y cuando los judíos vieron que no llevaba nada especial con él, le dijeron, “¡Escuche, Hombre! No entre aquí, pues ya no tenemos licor.”–

–“¿Porqué iba yo a querer vuestro licor?” dijo furioso el hombre.–

–“¿Entonces por qué más puede estar viniendo Usted aqui?”–

–“He regresado por lo mio.”–

–“Lo suyo,” dijeron los judios; “¿a qué se refiere?”–

–“¿Que a qué me refiero?” rugió el hombre; “¿por qué?, ¡pues por mi saco y mi carnero, que me debéis devolver ahora mismo! ”–

–“¿Qué carnero? ¿Qué saco?” dijeron los judíos; “Eso Usted mismo se lo ha llevado.”–

–“Si, pero vosotros me lo habéis cambiado,” dijo el hombre.–

–“¿A qué se refiere usted con ‘cambiado’?” lloraron los judíos; “iremos ahora frente al magistrado, y Usted sabrá de esto.”–

–“Tendréis un mal momento si váis frente al magistrado”, dijo el hombre, “pero a toda costa, dadme mi propiedad.” Y se sentó en una banca.

Entonces los judíos lo tomaron por los hombros, para castigarlo, y le gritaron, “¡Fuera de aquí, granuja! ¿Alguien sabe de dónde viene este hombre? No duda que es un malvado.”

El hombre no pudo soportar esto, de forma que gritó, “¡Fuera del tambor, mis doce secuaces, y dadle a los malditos judíos tal paliza, que lo piensen dos veces la próxima vez que quieran tomar lo del hombre honrado!”, e inmediatamente salieron los doce secuaces del tambor y comenzaron a aporrear a los judíos.

–“¡Oh, oh!” suplicaron los judíos; “oh, querido, amor nuestro, le daremos lo que nos pide, ¡sólo que paren de golpearnos! Déjenos vivir un poco más en este mundo, y le devolveremos todo.”–

–“¡Bien!” dijo el hombre, “y la próxima vez pensadlo mejor antes de engañar a la gente.” Luego gritó, “¡Al tambor, mis secuaces!” y los secuaces desaparecieron, dejando a los judíos más muertos que vivos.

Entonces devolvieron al hombre su saco y su carnero, y él regresó a casa, y pasó largo, largo tiempo antes que los judíos olvidaran la paliza de los secuaces.

El hombre entonces regresó a casa, y la esposa y los niños lo vieron desde lejos. “¡Papá regresa a casa ahora con un saco y un carnero!”, dijo la esposa, “¿qué deberemos hacer? Nos ira mal y no nos quedará nada. ¡Dios nos proteja, pobres diablos! Id a esconder todo, niños.” Entonces los niños se apuraron, pero el esposo llegó a la puerta, y dijo, “¡Abrid la puerta!”.

–“Abre la puerta tú mismo,” replicó la esposa.–

–De nuevo la obligó el esposo a abrir la puerta, pero ella no le prestó la mínima atención. El hombre estaba asombrado.

Esta broma estaba yendo demasiado lejos, de forma que el hombre le gritó a sus secuaces, “¡Secuaces, secuaces! ¡Fuera del tambor y enseñad a mi esposa a respetar a su esposo!” Entonces los secuaces saltaron del tambor, tomaron a la mujer por el mocho, y comenzaron a darle una buena paliza.

“¡Oh, mi querido, mi amado esposo!” gritó la esposa espantada, “nunca hasta el final de mis días seré de nuevo abusiva contigo. Haré lo que sea que me pidas, sólo deja de pegarme.”–

–“¿Entonces ya te llegó el mensaje?” dijo el hombre.–

–“¡Oh, si, si, buen esposo!” gritó ella.

Entonces el hombre dijo: “¡Secuaces, secuaces! ¡Id al tambor!”, y los secuaces entraron de nuevo en el tambor, dejando a la esposa más muerta que viva.

Luego, el esposo le dijo, “Mujer, tiende una tela sobre el piso.” La esposa voló como una mosca, apurándose a extender una tela sobre el piso, sin decir una palabra.

Entonces, el hombre ordenó, “¡Carnerito, carnerito, repartenos dinerito!” Y el carnerito comenzó a soltar dinero, hasta que había pilas de pilas de él.
“Recogedlo, mis hijos”, dijo el hombre, “y tú, mujer, ¡toma lo que quieras!”–Y ellos no dejaron que se los dijera dos veces.

Entonces el hombre colgó su saco de un perchero, y dijo, “¡Saco, saco, carne y bebida! ” Luego lo tomó y lo sacudió, e inmediatamente la mesa se llenó de todo tipo de vituallas y bebidas.

“Sentaos, hijos míos; y tú también, querida esposa, y todos comed hasta saciaros. Gracias a Dios, ahora no nos faltará la comida, y no deberemos trabajar por ella tampoco.”

El hombre y su esposa fueron muy felices juntos, y nunca se cansaron de agradecer al Viento.

No llevaban mucho tiempo de tener el saco y el carnero cuando ya se habían vuelto millonarios, y entonces el esposo le dijo a su mujer, “¡Te digo algo, mujer.”

–“¿Qué?” dijo ella.–

–“Invitemos a mi hermano a que venga a vernos.”–

–“Muy bien,” respondió; “invítalo, pero, ¿Crees que en verdad vendrá?”–

–“¿Porqué no debería?” preguntó su esposo. “Ahora, gracias a Dios, tenemos todo lo que queremos. No hubiera venido cuando éramos pobres y él era muy rico, pues en ese entonces se hubiese avergonzado de decir que es mi hermano, pero ahora incluso él no tiene tanto como nosotros.” Entonces se alistaron, y el hombre fue a invitar a su hermano.

El hombre pobre fue donde su hermano y dijo, “Hola a ti, hermano, ¡Que Dios sea contigo!”.

–El hermano rico estaba trillando trigo y, alzando su cabeza, se sorprendió al ver allí a su hermano, y le dijo con arrogancia, “Gracias a ti. ¡Hola a ti también!. Siéntate, hermano mío, y dinos por qué has venido con nosotros.”

–“Gracias, hermano mío. No quiero sentarme. He venido a invitaros, a ti y a tu esposa”.

–“¿Porqué?” preguntó el hermano rico.–

–El pobre dijo, “Mi esposa te ruega, y yo también te ruego, que vengáis y cenéis con nosotros por tu cortesía.”

–“¡Bien!” respondió el hermano rico, sonriendo en secreto. “Iré sin importar qué tipo de cena sea esa.”

Entonces el hermano rico fue junto a su esposa a comer donde el pobre, y ya desde muy lejos pudieron notar que el pobre ya se había vuelto rico. Y el pobre se alegró grandemente al ver a su hermano rico en su casa. Y tenía suelta la lengua, y comenzó a enseñarle todo lo que fuera que poseyera. El rico estaba asombrado que le fuera tan bien a su hermano, y le preguntó cómo se las había arreglado para realizarlo. Pero el pobre respondió, “No me preguntes, hermano, aún tengo mucho que mostrarte.”

Entonces lo llevó a sus bodegas de monedas de cobre, y le dijo, “¡Esa es mi avena, hermano!” Luego lo llevó y le mostró sus bodegas de monedas de plata, y dijo, “¡Esa es la variedad de cebada que me gusta trillar!” Y, por último, lo llevó a su bodega de monedas de oro, y le dijo, “Allí, hermano, tengo el mejor trigo que haya sembrado.”–

–Entonces el hermano rico sacudió su cabeza, no una vez, ni dos veces, y se maravilló enormemente al ver cosas tan buenas, y dijo, “¿Cómo fue que conseguiste tantas cosas tan buenas, mi hermano?”.

–“¡Oh! Tengo mucho más que eso para mostrarte aún. Sólo se tan bueno de sentarte en esa silla, y te mostraré y te contaré todo.”

Entonces todos se sentaron, y el pobre colgó su saco en el perchero. “¡Saco, saco, carne y bebida!”, gritó, e inmediatamente la mesa se cubrió con toda clase de platos. Entonces todos comieron y comieron, hasta que se llenaron hasta las orejas. Cuando habían comido y bebido hasta saciarse, el pobre hizo que el hijo trajera al pequeño carnero dentro de la jata.”

El joven trajo al carnero, y el hermano rico se preguntó qué iban a ser con él. Entonces el pobre dijo, “¡Carnerito, carnerito, danos dinerito!”, y el carnero comenzó a soltar dinero, hasta que había pilas de pilas de él sobre el suelo.
“¡Recógedlo!”, dijo el pobre al rico y a su esposa. Entonces ellos lo recogieron y el hermano rico y su esposa se maravillaron, y el rico le dijo, “Tienes una buena cantidad de cosas buenas, hermano. Si sólo tuviera algo así, no tendría carencia de nada;” entonces, tras pensarlo un buen rato, dijo, “Véndemelo, hermano mío.”

–“No,” dijo el pobre, “No te lo venderé.”–

–Tras un momento, sin embargo, el rico dijo de nuevo, “¡Ven hombre! Te daré por él seis yuntas de bueyes, un arado y una desgranadora, y un pieltre para heno, y además montones de maíz para sembrar, para que tengas mucho, pero dame el carnero y el saco.” Entonces, finalmente, se cerró el negocio. El rico se llevó el saco y el carnero, y el pobre quedó con las yuntas y todo lo demás.

Entonces el hermano pobre fue a arar durante todo el día, pero nunca abrevó a sus bueyes ni les dio nada de comer. Y al día siguiente el pobre de nuevo salió con sus bueyes, pero los encontró yaciendo sobre el suelo. Comenzó a halarlos, darles tirones, pero no se levantaron.

Entonces comenzó a golpearlos con una vara, pero ellos no emitieron ningún sonido. El hombre estaba sorprendido de ello, y corrio a su hermano, sin olvidar llevar el tambor con los secuaces.
Cuando el pobre llegó con el hermano rico, sin perder el tiempo en tocar la puerta, y dijo, “¡Hola, mi hermano!”–

–“¡Buen día para tí también!” respondió el hermano rico, “¿Porqué has venido por aquí? ¿Se ha roto tu arado, o tus bueyes han fallado? Probablemente les has dado de beber agua mala y su sangre está estancada y su carne inflamada?”–

–“¡La morriña se los llevó, si sabes a lo que me refiero!”, lloró el pobre. “Y todo lo que sé es que les di palo hasta que me dolieron los brazos, y no se movieron ni emitieron un gruñido; hasta que estuve tan enojado que los escupí, y vine a decirte. ¡Dame mi saco y mi carnero, digo, y llévate tus bueyes, pues a mi no me escuchan! ”–

–“¡Qué! ¡Devolverlos!” rugió el hermano rico. “¿Piensas que hice el intercambio por un solo día? No, yo te los di de una vez por todas, y ahora quieres deshacer todo como una cabra en una feria. No tengo dudas que ni les diste de beber ni de comer, y por eso es que no se levantan.”–

–“Yo no sé,” dijo el pobre, “¿los bueyes en verdad necesitaban comida y agua?.”–

–“¡No sabías!” chilló el rico, con tal furia que tomó al pobre por una mano y lo echó a la fuerza de su jata. “Vete,” dijo él, “y nunca más vuelvas aquí, ¡o te colgaré en la horca!”.–

–“¡Ah! ¡Qué grandes caballeros somos!” dijo el pobre; “Sólo dame lo mío y me iré.”–

–“Mejor nunca hubieras venido,” dijo el rico; “¡Ven, mueve tus patas, y vete! ¡Vete, o te golpearé!”–

–“No digas eso,” dijo el pobre, “pero devuélveme mi saco y mi carnero, y entonces me iré.”–

–A este momento el hermano rico había perdido toda calma y gritó a su esposa e hijos, “¿Porqué os quedáis parados alli viendo sin hacer nada? ¿No podéis venir a ayudarme a echar a este patán de la casa?”

Esto, sin embargo, se pasó de toda broma, de forma que el hermano pobre llamó a sus secuaces, “¡Secuaces, secuaces! ¡Fuera del tambor y dadle a este hermano mío y a su esposa tal paliza, que pensarán dos veces antes de echar a su hermano de su jata! ”

Entonces salieron los secuaces del tambor, y agarraron al hermano rico y a su esposa, y les dieron tal golpiza, hasta que el hermano rico gritó con todas sus fuerzas, “¡Oh, oh! ¡Mi hermano de verdad, toma lo que quieras, sólo déjame vivir!”, tras lo que el hermano pobre gritó a sus secuaces, “¡Secuaces, secuaces!, ¡Regresad al tambor!”, y los secuaces desaparecieron.

Entonces el pobre se llevó a su carnero y su saco, y regresó a casa con ellos. Y ellos vivieron felices paea siempre, con su esposa e hijos, y se volvieron más y más ricos. Nunca sembraron ni centeno ni trigo, y aún así tuvieron montones y montones que comer. Y yo estuve allí, y bebí aguamiel y cerveza, y lo que mi boca no podía tragar, resbalaba por mi barba.

Museo Nacional de Medicina en Kyiv

Fue fundado en Kyiv en 1973. Se localiza en el antiguo edificio del pabellón de anatomia de la Universidad de Kyiv, construido en 1853 por el arquitecto A. Beretti. Este edificio es considerado uno de los más grandiosos monumentos de la arquitectura Kyivana del siglo XIX.

El fundador y director del museo fue el Doctor en Ciencias de la Medicina, el científico ucraniano O. A. Grando.

El material de exhibición muestra el desarrollo de la ciencia de la medicina en Ucrania, desde los tiempos más antiguos, de la Rus de Kyiv, hasta nuestros días, unificando material científico, documentos y material audiovisual. Fotografías con los respectivos resúmenes de las biografías de los más destacados científicos y médicos ucranianos, y dioramas de importantes eventos en la historia de este campo. Además presenta obras de bellas artes dedicados a la medicina.

En relacion a este tema, es uno de los más grandes museos, no sólo de Ucrania, sino de toda Europa. Recibió un premio estatal en 1983.

El primer y segundo salón representan el desarrollo de la medicina en Ucrania desde la antigüedad hasta principios del siglo XIX. Aqui se incluye en las exhibiciones algunas reliquias, instrumentos quirúrgicos y una muy bien diseñada presentación de plantas medicinales utilizadas en la medicina folclórica. Se muestra también el interior a escala completa de una antigua casa de baño de la Rus, que era utilizada no sólo con propósitos de higiene sino también como fuente de sanación, una presentación de mucho interés histórico.

Los primeros manuales sobre medicina, escritos por científicos ucranianos del siglo XVIII y XIX, un modelo de la famosa Academia Kyiv-Mohyla, y una representación panorámica de la ayuda médica durante la epoca del ejército Kozako, o la tienda de un farmaceutico del siglo XVIII son grandes exhibiciones, favoritas de los visitantes.

El tercero y cuarto salones presentan a los visitantes el desarrollo de la educación en medicina de los siglos XIX y principios del XX. Se puede ver representaciones de los interiores de los primeros pabellones quirúrgicos en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kyiv. Además los grandes avances que fueron realizados en Ucrania en favor de la cirugía, oftalmológía, ginecología, bacteriología y patología del mundo.

El quinto y sexto salones son dedicados a la salud pública y desarrollo de las ciencias médicas del siglo XX, incluida la lucha de especialistas ucranianos en el combate contra las epidemias durante la decada de 1920.

Además, se incluyen exhibiciones relacionadas con otros eventos dentro de la historia de Ucrania, como la gran hambruna u Holodomor de 1932 y 1933, y las represiones de 1937 en contra de cientificos y doctores ucranianos. Un diorama muestra las actividades del personal médico durante la segunda guerra mundial. También una representación de la tragedia de Chornobyl, con una explicación sobre los efectos que causa la radiación a la salud.


Para llegar a este museo, se debe tomar la salida norte de la estación “Unyversitet” o atravesar el campus de la Universidad en dirección norte, hasta llegar al Boulevard Tarasa Shevchenko. Se puede tomar la calle Ivana-Franka para pasar viendo la Catedral de San Volodymyr, continuando luego al norte hasta llegar a la calle Bohdana Jmelnytskoho, en dirección oeste, pasando la calle Pyrohova.

Este es el enlace a Google Maps

El Museo Memorial de Myjailo Hrushevsky

Como sucursal del Museo de Historia de Kyiv. Myjailo Hrushevskyi fue el primer presidente de Ucrania en el período posterior a la primera guerra mundial. Además fue un gran historiador, político y hombre de estado.

Hrushevsky fue el líder de la era prerrevolucionaria del movimiento nacionalista ucraniano. Luego estuvo a la cabeza de la Rada Central – el parlamento de la Ucrania revolucionaria de 1917 a 1918. Fue también una figura líder en la cultura de la Ucrania Soviética de la década de los 1920. Falleció bajo circunstancias misteriosas en 1934.

Al ocupar la figura de Hrushevsky un importante puesto en la historia de la capital de Ucrania, Kyiv, era imperativo hacer un museo en su honor. Se ubicó en una acogedora casa en la dirección 9, calle Pankivska street, en donde este personaje vivió con su familia hace más de 100 años.

Tanto la edificación como su contenido le parece encantadora a los visitantes que quieren conocer más sobre la historia de Ucrania, y Myjailo Hrushevsky, elngran estadista, esposo amoroso y padre cariñoso.

La exhibición en el Museo Memorial Hrushevsky fue inaugurada en 2006. Es el único edificio que sobrevivió hasta nuestros días, de entre las propiedades del historiador. Compró esta casa en 1908, en conjunto con su hermano y hermana. La colección tiene mas de siete mil artículos, de los cuales cuatro mil se encuentran exhibidos.

Mientras la carrera política de Hrushevsky aún es un tema controversial para varios, independientemente de ello, el es considerado como uno de los eruditos más influyentes de la historia del pais, y uno de sus mas notables estadistas. Su regrato aparece en el billete de 50 hryvnya.

Existe otro museo dedicado a la memoria de Hrushevsky; el otro se encuentra en Lviv. En ambas ciudades también se han erigido monumentos en su honor. En Kyiv, tanto la Verjovna Tada como otros edificios gubernamentales están localizados en la Calle Hrushevsky.

Se accede a partir de la estación de Metro “Unyversitet” (enlace), caminando hacia el sureste para encontrar la calle Tolstoho; luego, siempre en esa dirección, al encontrar la calle Микільсько-Ботанічна – Mykilsko-Botaninchna o bien la Паньківська – Pankivska, en cuya intersección se halla el museo.

Enlace a Google Maps

Monumento a Myjailo Hrushevsky en Kyiv

La catedral de San Volodymyr en Kyiv

La Собор святого Володимира es una catedral en el centro de Kyiv. Es uno de los sitios más destacados y la catedral madre de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, patriarcado de Kyiv, una de las dos iglesias mayores de Ucrania.

En 1852, el Metropolitano Filaret sugirió que debería ser construida una gran catedral en Kyiv, que conmemorara el aniversario 900 de la Conversión de la Rus de Kyiv al Cristianismo, por Volodymyr I de Kyiv, quien luego fue declarado “Santo a nivel de los Apóstoles “, San Volodymyr.

El pueblo ucraniano donó para la causa, de forma que para 1859, se había amasado un fondo de 100,000 roblos para la construcción de dicha iglesia. El Monasterio de las cuevas de Kyiv produjo un millón de ladrillos y los donó a la Catedral.

El diseño fue ejecutado en estilo Neo-Bizantino, inicialmente por los arquitectos I. Schtrom, P. Sparro, R. Bemhardt, K. Mayevsky, y V. Nikolayev. La versión final del diseño pertenece a Alexander Vikentievich Beretti. Es un templo tradicional de seis pilares y tres ábsides, coronado con siete cúpulas. La altura hasta la cruz de la cúpula central es de 49 metros. El primer diseño era en planta de cruz, mucho más ancha y con 13 domls, preparado por I. Shtrom en 1859. Pero fue alterado en 1861 por P. Sparro, dejándolo más angosto en planta rectangular y con siete domos.

Es muy llamativo el colorido interior, con mosaicos de maestros de Venecia, y frescos creados bajo la guia del profesor Adrian Prakhov a un grupo de renombrados pintores: Wilhelm Kotarbiński, Mijail Nesterov, Mykola Pymonenko, Pavel Svedomsky, Viktor Vasnetsov, Mijail Vrubel, Viktor Zamyraylo (1868-1939), y varios más. La pintura de la Madre de Dios fue realizada por Vasnetsov, y se encuentra en el ábside del altar.

La puerta de entrada está adornada con esculturas de bronce de Santa Olga (Santa Olha, reina de Kyiv – enlace), por el escultor Robert Bakh, y de San Volodymyr, por H. Zaieman, contra un fondo azul. El iconostasio está tallado en mármol blanco de Carrara.

El Nacimiento de Cristo – Por Mijail Nesterov – 1892

La construcción de la Catedral se finalizó en 1882, aunque hasta 1896 se terminaron las pinturas.

Durante la guerra Sovietico-Polaca de 1920, fue dañada en gran parte, y durante a época soviética, apenas escapó a la demolición, mas no a la clausura. Fue museo dedicado a la religión y al ateísmo hasta la segunda guerra mundial.

Se transfirieron las reliquias de Santa Bárbara, una martir del siglo III, desfe el Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas, antes que fuera destruida por los bolcheviques, y han permanecido allí desde entonces.

Después de la guerra, la catedral fue reabierta y desde entonces continuó así. También desde entonces ha sido la Iglesia principal de Kyiv, y casi el único sitio que, durante la época de la URSS, podía ser visitada por turistas que querían ver una iglesia ortodoxa en okenas funciones. En ella se celebró, en 1988, el milésimo aniversario de la conversión de la Rus de Kyiv.

Después de la disolución de la Unión Soviética, fue motivo de controvwrsia si la Catedral iba a quedar a cargo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana que se hallaba bajo mado del Patriarcado de Moscú, y la recién establecida Iglesia Ortodoxa Ucraniana con Patriarcado de Kyiv; la última fue quien tuvo el control de este templo.

Todos los servicios religiosos que se realizan en la Catedral de San Volodymyr se hacen en idioma ucraniano, y durante festividades religiosas, son acompañados por el coro de la Catedral, generalmente con renombrados cantantes ucranianos de ópera.

Fresco por Pavel Svedomsky – el Cuarto día de la Creación – 1898
María Magdalena – Por Viktor Vasnetsov – 1898
Estampilla Postal de Ucrania del 2013 – dedicada al fresco “Cristianización de la Rus de Kyiv” por Viktor Vasnetsov – 1885-1896

El Bautismo de San Volodymyr- por Viktor Vasnetsov – entre 1885 y 1893

Santa Olha de Kyiv – Viktor Vasnetsov
La Resurrección de Cristo- por Nesterov- 1892
El tercer día de la Creación- por Svedomsky – 1898

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Cuentos Folcloricos Ucranianos- “Oh” – Ох

Los tiempos antiguos no son como los actuales en los que vivimos. En los tiempos pasados, toda clase de fuerzas malignas andaban libremente por el mundo.El mundo en sí no era como es ahora: ahora ya no andan los poderes diabólicos entre nosotros.

Les contaré la Kazka (cuento) de Oh, el rey del bosque, de forma que lo conoceréis de la forma que sucedió.

Hubo una vez, hace mucho, mucho tiempo, más allá de los tiempos que podemos recordar, antes que vuestros bisabuelos o sus abuelos hubiesen nacido en este mundo, que vivían un hombre pobre con su esposa, y tenían un único hijo, quien no era un hijo digno de su padre y madre. ¡Tan perezoso era ese único hijo, que el Cielo se apiade de él!

No hacía nada, ni ir a traer agua al pozo, sino que se recostaba en la estufa todo el día, rodando por encima de los carboncillos calientes. Y aunque ya tenía veite años de edad, se sentaba sobre la estufa, sin pantalones, y nada lo hacía bajar. Si le daban algo para comer, se lo comía; y si no le daban nada de comer, igual quedaba sobre la estufa, sin comer.

Su padre y su madre se impacientaron y entristecieron gravemente por él, y dijeron:

“¿Qué vamos a hacer contigo, Oh, Hijo? Pues no eres bueno para nada. Los hijos de otras personas trabajan y son una ayuda para sus padres, pero tu eres un tonto y te comes nuestro pan, por nada”.

Pero eso no fue nada útil. El seguía sin hacer nada más que sentarse en la estufa y jugar con las brasas. Entonces su padre y su madre lloraron por esto durante muchos días enteros, hasta que, al final, la madre le dijo al padre:

“¿Que se debe hacer con nuestro hijo? ¿No ves que ya ha crecido y ahora no nos es útil para nada, y que es tan tonto que no podemos hacer nada con él? Mira. Si podemos enviarlo lejos, enviémoslo lejos; si podemos vender sus servicios, vendamos sus servicios; tal vez otras personas puedan hacer con él más que lo que nosotros”.

Entonces su padre y su madre juntaron sus cabezas y lo enviaron con un sastre, para que aprendiera la costura.

Estuvo allí por tres días, pero entonces escapó y corrió a casa, y de inmediato se subió sobre la estufa y se puso a jugar con las brasas.

Su padre entonces le zurró una paliza y lo envió con un zapatero remendón, para que aprendiera a reparar zapatos, pero de nuevo regresó a casa. Su padre le dió otra zurra y lo envió con un herrero, para que aprendiera el forjado del hierro. Pero allí, también, no estuvo por mucho tiempo y huyó a casa, de forma que, ¿qué debía hacer ahora el padre?

“Te diré qué haré contigo, ¡hijo de perro!”, dijo él, “Te llevaré, perezoso patán, a otro reino. Allá, tal vez, te podrán enseñar mejor que lo que te enseñaron aquí, y será muy lejos para que escapes”.

Entonces lo tomó y salió con él de viaje.

Ellos caminaron y caminaron, por un camino corto y por un camino largo, y al final llegaron a un bosque tan oscuro, que no se podía ver ni la tierra ni el cielo. Atravesaron este bosque, pero tras poco tiempo, quedaron agotados, y cuando llegaron a una vereda que iba a un claro lleno de enormes troncos tirados, el padre dijo:

“Estoy tan cansado, que me sentaré aquí un rato”, y se sentó sobre un tronco de árbol, y lloró: “¡Oh, qué cansado estoy!”.

Ni habia pronunciado esas palabras, cuando de pronto, de un tronco de árbol, nadie podría decir cómo, saltó un pequeño viejecito, muy arrugado y fruncido, y su barba totalmente verde, que le llegaba hasta las rodillas”.

“¿Que quieres de mí, hombre?”, preguntó él.

El hombre estaba asombrado por la rareza de su aparición, y le respondió:

“No te he llamado; ¡vete!”.

“¿Cómo puedes decir eso, cuando me has llamado?”, dijo el pequeño viejecito.

”¿Quién eres tu, entonces?” preguntó el padre.

“Yo soy Oh, el rey de los bosques”, respondió el viejo; “¿Porqué me has llamado, he dicho?”.

“Fuera de aquí, yo no te llamé”, dijo el hombre.

“¡Qué! ¿No me has llamado cuando has dicho ‘Oh’?”

“Estaba cansado, y por eso dije ‘Oh’!”, respondió el hombre.

“¿A dónde te diriges?” preguntó Oh.

“El mundo entero yace frente a mi”, afirmó el hombre, “Estoy llevando a este mi tonto cabeza dura para que alguien lo contrate para algo. De alguna manera quiero que sea, tal vez, útil para alguien más, de lo que es para nosotros en casa; pero, enviarlo a donde él quiere, no será, pues ¡siempre regresa corriendo a casa!”

“Arrendádmelo a mí. Yo te garantizo que le enseñaré”, dijo Oh. “Pero me lo quedaré sólo con una condición. Tu deberás regresar por él después que un año completo hubiese transcurrido y, si lo reconoces, te lo podráis llevar; pero si no lo reconoces, deberá servir otro año más conmigo”.

“¡Muy bien!”, exclamó el hombre.

Así, entonces, cerraron el trato con un apretón de manos y tomaron un buen trago, y el hombre regresó a su propia casa, mientras Oh se llevó a su hijo con él.

Oh se llevó al hijo del viejo con él, y pasaron a otro mundo, el mundo más allá de la tierra, y llegaron a una choza verde, tejida con paja, y en esta casa todo era verde; las paredes eran verdes, y las bancas eran verdes, y la esposa de Oh era verde, y sus hijos eran verdes – de hecho, todo allí era verde.

Y Oh tenía rusalky como servidumbre, y ellas eran tan verdes como la ruda.

” ¡Siéntate ahora!”, dijo Oh a su nuevo empleado, “y toma un poco de algo que comer”. Las rusalky le trajeron algo de comida, que también era verde, y él comió de ella.

“Y ahora”, dijo Oh, ” llevaré a mi trabajador al patio, para que corte leña y traiga agua del pozo”. Y de esta manera, lo llevó al patio; pero, en vez de cortar leña, se tumbó y se puso a dormir. Oh fue a ver cómo iba el trabajo, pero lo halló allí, roncando.

Oh lo agarró, y le dio una paliza, diciendo: con leña y a la leña te ataré con fuerza, y la prenderé en fuego, hasta que mi trabajador se haya quemado hasta lo huesos. Y eso hizo.

Entonces Oh luego tomó las cenizas, y las roció lanzándolas a los cuatro vientos; pero un pequeño pedazo de carbón quemado cayó de estas cenizas, y Oh regó este carbón con agua viva, de donde el trabajador salió inmediatamente, con vida, y un poco más atractivo y fuerte que antes.

Oh de nuevo le hizo cortar leña, pero de nuevo se fue a dormir. Entonces Oh de nuevo lo ató a la leña, y lo quemó, y lanzó las cenizas a “los cuatro vientos”, y el carbóncillo que cayó lo regó con agua viva y, en vez del patán payaso, salió un fornido y guapo kozako, que su belleza no podía ser imaginada o descrita, ni narrada en cuentos.

Allí, entonces, estuvo por un año. Y al final del año retornó el padre por su hijo. Llegó al mismo claro repleto de troncos tumbados, en el mismo bosque, y se sentó, y dijo “¡Oh!”.

Oh inmediatamente salió de uno de los troncos tumbados, y dijo:

“¡Saludos, Hombre!”.

“¡Saludos a ti, Oh!”,

“¿Y qué deseas, hombre?”, preguntó Oh.

“He venido”, dijo él, “por mi hijo”.

“Bien, ¡ven entonces!; si lo reconoces de nuevo, te lo podrás llevar lejos contigo; pero si no lo reconoces, deberá servirme por otro año mas”.

Entonces el hombre fue con Oh. Llegaron a su choza, y Oh tomó puñados de mijo y los regó por todos lados, y miríadas de gallos llegaron corriendo a picotear.

“Muy bien, ¿reconoces a tu hijo otra vez?”, dijo Oh.

El hombre quedó viendo y viendo. No había nada más que gallos, y cada gallo era igual a los demás, de modo que no pudo reconocer a su hijo.

“Bien”, dijo Oh, “ya que no lo has reconocido, regresa a casa; este año, tu hijo deberá quedar a mi servicio.”

Entonces regresó el hombre a casa.

El segundo año transcurrió, y el hombre de nuevo vino con Oh. Llegó a los troncos tumbados, y dijo “¡Oh!”, y Oh salió saltando del tronco botado.

“¡Ven!”, dijo él, “vamos a ver si lo puedes reconocer ahora.”

Entonces lo llevó a un corral de ovejas, y había hileras de hileras de ovejas, y cada una era exactamente igual a las demás. El hombre quedó viendo y viendo, pero no pudo reconocer a su hijo.

“Tu debes volver a tu casa entonces”, dijo Oh, “y tu hijo deberá vivir conmigo por otro año más.”

Entonces el hombre se fue, triste en su corazón.

Pasó el tercer año, y el hombre vino a buscar de nuevo a Oh. Caminó y caminó, hasta que se topó con un anciano, tan blanco como la leche, y la vestimenta del anciano era de un blanco brillante.

“¡Hola a Usted, O Señor!”, dijo él.

“¡Hola a Usted también, Padre mío!”

“¿Qué, en el nombre de Dios, lo trae por aquí?”.

“Vengo a liberar a mi hijo de Oh.”

“¿Cómo así?”.

Entonces el hombre le contó al anciano blanco sobre cómo Oh había contratado a su hijo, y bajo qué condiciones.

“¡Ay, ay!”, dijo el anciano de blanco, “es un vil pagano con quien Usted está tratando; él lo llevará guiado por la nariz durante mucho tiempo”.

“Si”, dijo el hombre, “Percibo que es un vil pagano; pero no sé en el mundo qué hacer con él. ¿No puede Usted decirme entonces, querido padre, cómo puedo recobrar a mi hijo?”.

“Sí que puedo”, dijo el anciano.

“Entonces dígame, querido padre, y rogaré a Dios por Usted toda mi vida pues, aunque no ha sido mucho como un hijo para mí, aún es de mi propia carne y sangre”.

“¡Escuche entonces!”, dijo el anciano, “cuando esté con Oh, liberará una multitud de palomas frente a Usted, pero no escoja una de esas palomas. La paloma que debe escoger es la que no sale, sino la que queda echada detrás del peral, acicalándose las plumas; ese es su hijo”.

Entonces el hombre agradeció al anciano de blanco y siguió su camino. Y llegó a los troncos tumbados.

“¡Oh!”, gritó él, y Oh salió y lo condujo a su reino. Allí, Oh sacó puñados de trigo, y los regó, y llamó a sus palomas, y voló tal multitud de ellas, que no se podían contar, y cada paloma era exactamente igual a las otras.

“¿Reconoces a tu hijo?”, preguntó Oh. “Y si lo reconoces, es tuyo; y si no lo reconoces, entonces es mio”.

Ahora bien, todas las palomas estaban picoteando el trigo, pero una sola se encontraba echada detrás del peral, acicalando el plumaje de su pecho y sus alas.

“Ese es mi hijo”, dijo el hombre.

“Ya que lo has adivinado, llévalo”, respondió Oh.

Entonces el padre tomó a la paloma, e inmediatamente se convirtio en un guapo joven , y más bello no se podía encontrar en todo el mundo. El padre se alegró grandemente, y lo abrazó, y lo besó.

“¡Vámonos a casa, hijo mío!”, dijo él. Y partieron.

Mientras iban por el camino juntos, charlaron un poco, y el padre preguntó cómo lo había tratado Oh. El hijo le contó.

El padre entonces le contó a su hijo lo que había sufrido, y fue el turno del hijo de escuchar. Y prosiguió el padre: “¿Qué deberemos hacer ahora, hijo mío? Soy muy pobre y por los años que serviste no he ganado nada.”.

“No te aflijas, querido padre, y llegaremos al final. ¡Mira!, allá hay unos nobles de cacería, tras una zorra. Me convertiré en un galgo y atraparé a la zorra, y entonces los jóvenes nobles querrán comprarme de ti, y tú deberás venderme a ellos por trescientas monedas – sólo, ten en mente no venderme con cadena; ¡entonces tendremos montones de dinero, y seremos felices juntos!”.

Ellos continuaron caminando y caminando y allí, a los bordes del bosque, unos sabuesos perseguían una zorra. La persiguieron y persiguieron , pero la zorra seguía escapando, y los sabuesos ya no la podían perseguir. Entonces el hijo se convirtió en un galgo y corrió hacia la zorra y la mató. Los nobles llegaron galopando saliendo del bosque.

“¿Es ese su galgo?”

“Si es”.

“Es un buen perro; ¿quisiera vendérnoslo?”

“¡Por supuesto!”

“¿Que es lo que Usted requiere?”

“Trescientas monedas, sin cadena”.

“¡Para qué lo queremos con cadena! Le daremos una cadena de oro. ¡Diga cien monedas!”.

“¡Nay!”

“Entonces tenga su dinero y denos el perro”

Ellos entonces contaron el dinero, se lo dieron, y salieron a continuar su cacería. Enviaron al perro tras otra zorra. El perro la persiguió directo dentro del bosque, pero no la capturó sino que se transformó de regreso en un joven y se reunió con su padre.

Continuaron caminando, y su padre le dijo:

“¿Para qué usaremos este dinero, después de todo? Apenas alcanza para reparar nuestra jata y comenzar a hacer limpieza.”

“No te aflijas, querido padre, tranquilicémonos. Más lejos habrá unos jóvenes nobles cazando perdices con halcones. Me convertiré en un halcón, y tú deberás venderme a ellos; sólo véndeme por trescientas monedas, y sin capucha”.

Se dirigieron a la pradera, y allí, efectivamente, había algunos jóvenes nobles cazando perdices con su halcón. El halcón las perseguía, pero siempre le quedaba atrás, y la perdiz siempre lo eludía. El hijo entonces se transformó en un halcón y de inmediato capturó a su presa. Los nobles lo vieron, y estaban asombrados.

“¿Es ese su halcón?”

“Es mío”

“¡Véndalo entonces!”

“¡Por supuesto!”.

“¿Cuánto quiere Usted por él?”

“Si Usted me da trescientas monedas, Usted lo podrá tener, pero debe ser sin capucha.”

“¡Como si quisiéramos una capucha! Le haremos una capucha digna de un rey.”

Entonces ellos regatearon y regatearon, hasta que finalmente aceptaron darle las trescientas monedas.

Entonces los jóvenes nobles mostraron al halcón otra perdiz, y voló y voló hasta derribar a su presa; pero entonces se internó en el bosque y se reunió de nuevo con su padre.

“¿Cómo nos la vamos a arreglar para vivir con tan poco?”, dijo el padre.

“Espera un poco, padre, y tendremos más”, dijo el hijo. “Cuando pasemos por la feria, me convertiré en un caballo, y deberás venderme. Te darán mil monedas por mi, pero véndeme sin gamarra.”

Entonces llegaron ellos a la siguiente aldea, en donde se celebraba una feria, y el hijo se transformó en un caballo, un caballo tan flexible como una serpiente, y tan brioso que era peligroso aproximarse a él. El padre llevó al caballo junto con la brida, y el caballo se encabritó y sacó chispas del suelo con sus cascos.

Entonces llegaron los comerciantes de caballos y todos comenzaron a ofrecer.

“No menos de mil monedas”, dijo él, “y podráis tenerlo, pero sin la brida”.

“¿Y para qué queremos la brida? Le haremos una de hilo de plata. ¡Ven, te daremos quinientas monedas!”.

“¡No!”, dijo él.

Entonces vino un gitano, tuerto de un ojo.

“¡Hombre!, ¿Qué quieres por tu caballo?”, dijo el gitano.

“¡Mil monedas, sin la brida”.

“¡Nay!, ¡Pero es muy bello, querido padre! ¿No aceptarías quinientas monedas, con la brida?”.

“¡No, ni un poquito menos!”.

Entonces el gitano comenzó a regatear y regatear, pero el padre no cedía.

“Ven, ¡véndelo!”, dijo él, “Con la brida.”

“No, Usted, gitano. Me gusta esa brida.”

“Pero, mi buen hombre, ¿Donde ha Usted visto un caballo sin brida? ¿Como se supone que lo pueda guiar?”

“Sin embargo, la brida deberá seguir siendo mía.”

“Mira, Padre. Te daré las cinco monedas extra, pero debo tener la brida.”

El viejo comenzó a reflexionar. Una brida como esa no vale ni tres centavos, y el gitano me ofrece cinco monedas por ella; se la daré.

Y asi fue que cerraron el pacto con un buen trago, y el viejo regresó a casa con su dinero, y el gitano se fue con el caballo.

Pero no era realmente un gitano, sino que era Oh, quien se había transformado en un gitano. Y cabalgó y cabalgó en el caballo. Y el caballo lo llevó más alto que los árboles del bosque, pero mas abajo que las nubes en el cielo. Y finalmente se hundieron en el bosque y llegaron a la choza de Oh, y Oh fue a su casa y dejó al caballo afuera, en la estepa.

“Este hijo de un perro no escapará de mis manos tan fácilmente por segunda vez”, dijo a su esposa.

Y al alba tomó Oh al caballo con la brida y lo llevó al río, a abrevarlo. Pero ni había tocado el agua del río el caballo, bajó su cabeza y se convirtió en una perca, y comenzó a nadar por el río. Pero Oh, mucho más habil, se convirtió en un lucio y persiguió a la perca. Pero cuando el lucio casi la había capturado, la perca dio un giro repentino y pincho con sus puntiagudas aletas al lucio, y el lucio no la pudo capturar. Y cuando la perca estaba cerca nuevamente, el lucio le dijo:

“¡Perca!, ¡Perca! Voltea tu cabeza hacia mí, ¡Quiero tener una charla contigo!”.

“Puedo escucharte tal como estoy, querido primo, si aún quieres charlar.”

Entonces se fue de nuevo, y de nuevo el lucio estuvo cerca de la perca, y le gritó:

“¡Perca!, ¡Perca! Voltea tu cabeza hacia mí, ¡Quiero tener una charla contigo!”.

Y la perca desplegó de nuevo sus punzantes aletas, y dijo:

“Puedo escucharte tal como estoy, querido primo, si aún quieres charlar.”

De esta manera, el lucio continuó persiguiendo a la perca, pero fue inútil. Al final, la perca llegó a la playa, y alli había una princesa cortando una ramilla de fresno. La perca se convirtió en un anillo de oro, con granate, y la princesa lo vió y lo pescó, sacándolo del agua.

Llena de alegría se lo llevó a casa, y le dijo a su padre:

“¡Mira, querido padre, qué bonito anillo me he encontrado!”.

El rey la besó, pero la princesa no sabía en qué dedo se le veía mejor, pues era tan bello.

Más o menos al mismo tiempo, se le dijo al rey que había un mercader que había llegado a Palacio. Era Oh, quien se había convertido en mercader. El rey llegó con él, y le dijo:

“¿Qué quiere Usted, viejo?”

“Estaba navegando por el mar en mi barco”, dijo Oh, “y traía desde mi país un bello anillo de oro con granate, y ese anillo se me cayó al agua. ¿Ha alguno de vuestros sirvientes por casualidad hallado mi anillo?”.

“No, pero mi hija si”, dijo el rey.

Entonces fue llamada la damisela, y Oh comenzó a rogarle que se lo devolviese., “pues no podré vivir en este mundo si no me devuelves el anillo”, dijo él.

Pero no había modo. Ella no se lo daría. Entonces el propio rey habló con ella: “Nay, querida hija, dáselo, que la mala fortuna no caiga sobre este hombre por culpa nuestra; ¡Dáselo, he dicho!”.

Entonces Oh rogó aún más, diciendo: “Toma lo que quieras de mi, sólo devuélveme el anillo.”

“¡No!”, dijo la princesa, “no será ni mío ni tuyo”, y diciendo eso, se quitó el anillo, lo lanzó al suelo, y éste se convirtió en un montón de granos de mijo que se repartió por todo el piso de Palacio.

Entonces Oh, sin más preámbulo, se convirtió en un gallo, y comenzó a picotear todo el mijo; picoteó y picoteó, hasta que todo lo tragó.

Pero quedó un único pequeño grano de mijo, que había rodado justo a los pies de la princesa, y no lo vio el gallo. Cuando acabó de picotear todo el mijo, extendió sus alas y salió volando por la ventana.

El pequeño grano de mijo se convirtió en el joven más bello y más guapo, que la princesa, al verlo, quedó enamorada de él al instante, y le rogó al rey y a la reina que, si eran piadosos, lo dejaran ser su esposo.

“Con ningún otro seré feliz”, dijo ella, “¡Toda mi felicidad está en él nada más!”.

Por largo tiempo, el rey frunció el ceño sólo con pensar darle la mano de su hija a ese sencillo joven; pero, al final, les otorgó su bendición, y los coronó con las guirnaldas nupciales, y todo el mundo fue invitado a la boda real. Y yo también estuve allí, y bebí cerveza y aguamiel, y lo que mi boca no podía sostener, fluía por mis barbas, y mi corazón se regocijó.

Fuente, imágenes y cuento en ucraniano

Stari Babany

Старі Бабани – Stari Babany, en el distrito de Uman, provincia de Cherkasy.

De acuerdo con una leyenda, en esta región existía ya en los siglos XII y XIII y, cuando la ciudad fue atacada por los Tártaros mongoles, fue comoletamente destruida. Sólamente dos abuelas, muy ancianas, se salvaron, quienes se escondieron cerca del río. De allí procede el nombre de “Ancianas abuelas”, que podría significar. Pero es más probable otra explicación, que es que proviene de la palabra «бабен» que, en lenguas túrquicas, singnifica “ciudad”.

Existen también varios sitios arqueológicos en este poblado, con hallazgos de “Baby”, antiguas figurillas de la época tripiliana, que representan personas en diversas actividades. La otra teoría del origen del nombre sería que “Baban” se convirtió en “Antigua Baban”, o “Vieja Baban” cuando emergió la nueva Бабанки – Babanky, siempre en Uman, Cherkasy, en 1604.

Se sabe que, durante la hambruna de 1932-1933, conocida como Holodomor, el mayor genocido conocido en la historia, causado por Stalin, fallecieron 505 personas en Stari Baban, y 1000 en Babanka.

Esta Jata y también la carreta se encuentran exhibidas en el museo al aire libre de arquitectura folclórica y vida de Ucrania en Pyrohiv, provincia de Kyiv. Proceden de Stari Babany.

Durante el tiempo del Hetman Bohdan Jmelnytsky, de esta ciudad emergió la Бабанська сотня – la Centuria de Baban, que se componía de 199 Kozakos al mando de Stepan Kilymey, y mencionada en los listados de Sotni (ver “Apellidos provenientes de rangos militares“) de 1654. Luego, se desconoce qué sucedió.

Distrito de Korostyshiv – Provincia de Zhytomyr

Korostyshiv – Корости́шів es una ciudad en la provincia de Zhytómyr, y centro distrital.Está dentro de las ciudades más antiguas de Ucrania y data del siglo VI; según una leyenda se llamaba Хміничі – Jminychi, y era la ciudad principal de los drevlianos.Sin embargo, su primera aparición en documentos data del 26 de marzo de 1499. Más adelante fue cedida a la familia Olizar, que luego recibieron el título de Condes.En julio de 1768 pasó aquí un tiempo el gran kozako Ivan Bondarenko.La iglesia cuya imagen incluimos es de la Natividad de la Virgen María, de culto católico, construida en madera en 1608, y luego reconstruida a piedra en 1798.

Fuente en el parque central de la ciudad
Parque de la ciudad
Monumento a Taras Shevchenko
Monumento a Gustav Olizar, quien poseyó estas tierras, y construyó escuelas, iglesias, etc.

Distrito de Joroshiv, Zhytomyr

En el distrito de Joroshiv, provincia de Zhytomyr, se encuentra esta bella y acogedora iglesia que data de 1757: la Iglesia de San Miguel.El pueblo de Joroshiv aparece por primera vez en crónicas de 1545, pero como горошки – lo que se puede entender como “el pueblo de los chícharos “. Hasta 2016 fue que se nombró centro administrativo del distrito del mismo nombre, y cambió a Хорошів , con X ya no con Г.Existen dos bellas iglesias en el municipio, una es esta, destacada como punto arquitectónico de mucha importancia dentro de la escuela de Volyn, en el poblado de Краївщина; la otra esta en el pueblo de Kamyaniy Brid, y data de 1787, de la cual incluimos foto del iconostasio