Los pensamientos, fantasías y sueños más íntimos,
Lo más recóndito que ha habido en la vida,
Todas las expectativas, invenciones y esperanzas
Se plasmaron en mitos para que tod allí viviera
Y llegara hasta nosotros, nos enseñara algo,
Y nos transportara al pasado.
Para que a veces despierte el pensamiento adormecido
Y nos lleve a soñar.
Todo lo secreto e insólito en los mitos,
Infinitamente extraño, como si fuera sobrenatural.
Y luminoso, y oscuro, muy fantástico,
Pero interesante, sencillamente mágico…
Esta es la introducción que nos presenta el sitio web “Proridne”, en donde se coleccionan 486 mitos y otras tantas leyendas que han existido en el pueblo ucraniano desde su origen, hace más de dos milenios.

Ilustración del libro “Fiestas paganas”
La mitología es el conjunto de mitos o relatos sobre dioses, semidioses, criaturas sobrenaturales y héroes de un pueblo. El registro histórico más antiguo de creencias religiosas precristianas en territorio ucraniano pertenece al historiador bizantino del siglo VI, Procopio de Cesarea. Según él, los eslavos y los “antes” eran monoteístas. Creían en un dios del rayo y el trueno y le ofrecían sacrificios de ganado y otros animales. Procopio no menciona el nombre de este dios. Myjailo Hrushevsky y otros estudiosos supusieron que se trataba de Svaroh. Estos pueblos también veneraban ríos, ninfas acuáticas y otros espíritus, les ofrecían sacrificios y predecían el futuro a raíz de ofrendas.
En la evolución de la mitología eslava oriental se distinguen dos periodos: uno anterior, marcado por la supremacía de Svaroh, y otro posterior, dominado por Perun. Las leyendas sobre los escitas, que se cree que descendían de un padre y tres hijos, y sobre la fundación de Kyiv por los tres hermanos Kyi, Shchek y Joryv, y su hermana Lybid, así como los datos del siglo XII sobre el panteón pagano de la Rus de Kyiv, sugieren que el dios principal de los protoeslavos y los antes se llamaba Troian, que en ucraniano significa «padre de tres hijos». Una referencia a esta deidad en la crónica “Slovo o polku Ihorevim” ha llevado a algunos estudiosos a la conclusión de que Troian fue en algún momento el dios gobernante de la Rus.
En la obra apócrifa del siglo XII «Jozhdeniie Bohorodytsi po mukaj» (El viaje de la Madre de Dios a través de la agonía), Troian aparece en primer lugar entre las deidades, seguido de Jors, Veles y Perun. La agrupación del padre y sus tres hijos se observó en el panteón de Volodymyr “el Grande”, donde Perún fue elevado al primer lugar, seguido por Jors, Dazhboh y Stryboh. Por su función e importancia, Svaroh o Troian corresponde a Sviatovyt (Svitovyt), dios del sol y, posteriormente, de la guerra y la abundancia en el panteón eslavo occidental.
Las principales deidades del período inicial de la Rus de Kyiv eran Perún, dios de la lluvia, el rayo y el trueno, y Veles (Volos), dios del ganado. A medida que la sociedad tribal evolucionó hacia un estado más organizado, las funciones de ambas deidades se expandieron: Perún se convirtió en el dios de la guerra y Veles, en el dios de la prosperidad y el comercio, y fueron adoptados por el kniaz como dioses oficiales del estado. Al principio, Volodymyr el Grande intentó crear una religión estatal unificada incorporando todas las deidades comunes y tribales de su reino en un solo panteón. Según la Crónica Primaria (correspondiente al año 980 d. C.), Volodymyr erigió ídolos de Perun, Jors, Dazhboh, Stryboh, Symarhl y Mokosh fuera del palacio de Berestove. El dios principal de este panteón era Perun. Jors, dios solar tomado de los persas, ocupaba el segundo lugar. Las funciones de Dazhboh eran similares a las de Jors. Algunos estudiosos sostenían que ambos nombres se referían al mismo dios. El siguiente en importancia era Stryboh, dios del viento y el agua. La naturaleza de Symarhl ha sido objeto de mucha especulación. Algunos estudiosos identifican a Mokosh con Marena, la diosa eslava de la primavera y el agua; otros la definen como diosa del nacimiento.
El panteón de Volodymyr tuvo una corta duración; en 988, el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del Estado.
Los cultos de Kupalo, Koliada, Tur, Yarylo, Kostrub, Lada y Marena, propios del período eslavo temprano y la época de los reyes de Kyiv, perduraron durante varios siglos tras la introducción del cristianismo, integrándose posteriormente en las costumbres y ritos populares cristianos. Su recuerdo perdura en la superstición y el folclore popular.
Figuras mitológicas como Lada, Lel, Polel y Podaha, presentes en monumentos de los siglos XVI y XVII y en la literatura posterior, son en su mayoría de origen literario.
Las figuras mitológicas de Rod y los rozhanytsi, mencionadas en numerosos monumentos literarios, se remontan a la prehistoria. Los rozhanytsi tienen una función similar a la de los Parcae romanos, cuyo nombre deriva del latín parcere, que significa «dar a luz». Los nombres Rod y rozhanytsia están relacionados con las palabras ucranianas (y eslavas) rid, que significa «clan», narod, «pueblo», rodyty, «dar a luz», y pryroda, «naturaleza». La creencia en Rod y los rozhanytsi influyó en las ideas populares sobre la muerte, los muertos y el más allá, así como en los ritos populares de bodas y nacimientos. La Iglesia luchó durante muchos siglos contra el culto a estas deidades.
Durante la época cristiana la antigua mitología de los habitantes de Ucrania sobrevivió en cierta medida en el folclore y la demonología del pueblo ucraniano. Muchos elementos de las antiguas creencias religiosas también fueron incorporados a los ritos y rituales eclesiásticos.
Creencias populares
Una interpretación fundamentalmente religiosa del mundo que determina la conducta y la actitud de la gente común hacia las fuerzas de la naturaleza y los acontecimientos de la vida cotidiana. Estas creencias se transmiten por tradición o surgen de una visión animista de los fenómenos naturales, la vida espiritual (por ejemplo, las almas de los muertos) y los objetos inanimados, o de experiencias psíquicas como ilusiones, alucinaciones y sueños.
Las creencias populares ucranianas abarcan casi todos los acontecimientos y objetos del mundo exterior que se consideran determinantes para el destino individual. Existe un rico conjunto de creencias relacionadas con el sol, la luna y las estrellas. Hay muchas creencias diferentes sobre los fenómenos atmosféricos —nubes, tormentas, truenos, vientos, arcoíris— y sobre la acción del fuego, el agua, la tierra, las piedras, las plantas, los animales y las aves, así como sobre los objetos creados por el hombre. Un ciclo especial de creencias trata sobre la apariencia personal —la forma de ver, hablar y respirar— y sobre los principales acontecimientos de la vida: el nacimiento, el matrimonio y la muerte. Las creencias populares sobre luces errantes, helechos, hombres lobo, brujas, hechiceros, etc., han servido de inspiración para muchos escritores ucranianos y de otros pueblos eslavos. (Véase también Demonología y Mitología).

