Duma sobre la batalla de Korsun

Dijo Pan Jmelnytsky,
El Padre Otamán de Chyhyryn
“Oh, camaradas míos, valientes jóvenes,
Hermanos, Kozakos de Zaporizhia,
Tened gran cuidado, pensadlo bien,
De comenzar a fabricar cerveza con los polacos.
Usad malta polaca y agua kozaka,
Leña polaca y labor kozaka”.
Y así esta cerveza,
hizo que los kozakos hicieran cosas raras por los polacos.
Hicieron un campamento cerca de la ciudad de Korsun,
Y agregaron agua a la malta cerca de la ciudad de Stebliv.
La cerveza aún no estaba fermentada,
Cuando los kozakos de Jmelnytsky tuvieron una gran pelea con los polacos.
Y por este mosto,
Los polacos y los kozakos tuvieron una gran lucha.
Y por el sedimento,
Los polacos y los kozakos tuvieron una gran caída
Y, finalmente, por el fermento,
Muchos kozakos tomaron a un puto polaco por el cabello.
Los polacos finalmente entendieron
Y comenzaron a huír de los kozakos.
Y los kozakos se quejaron con los polacos:
“O, vosotros polacos, hijos de puta,
¿Por qué no esperáis
Y acabáis de beberos vuestra cerveza?”
Entonces los kozakos, atrapados con los polacos,
Capturaron al Pan Potocki,
Lo ataron como aun carnero,
Lo llevaron en la grupa de un caballo al Hetman Jmelnytsky.
“¿O, Pan Potocki,
Por qué tienes aún la mente de una dama?
No tuviste el suficiente sentido común para quedarte en Kamianets Podilskiy
Y comerte un cerdo rostizado
Y pollo con pimienta y azafrán,
Y ahora no sabes cómo combatirnos a los kozakos,
Y cómo comer kasha con pescado.
Cfreo que te entregaré al Khan de Crimea,
Para que los látigos crimeanos te enseñen cómo masticar carne cruda de yegua”.
Entonces los polacos idearon una idea:
Culparon a los judíos:
“O vosotros Judíos,
Hijos de padres paganos,
¿Por qué causásteis tal rebelión y alborotos,
Por qué construísteis tres tabernas por milla?
¿Por qué pedís tan altos impuestos
De cada vagón,
Media moneda de oro,
De cada hombre a pie, dos monedas pequeñas.
¡No dejásteis incluso a los pobres mendigos solos,
pero tomásteis su mijo y sus huevos!
Entonces ahora reunid todas esas riquezas,
Y calmad a Jmelnytsky con ellas.
Porque si no calmáis a Jmelnytsky,
Entonces no penséis qye no tendréis que huir más allá del rio Vistula
a la ciudad de Polonne”.
Los judíos tuvieron una idea,
Huyeron por el rio Slucha,
Perdieron sus ropas y sus ropas.
Aquellos que huyeron por el rio Prut
Les costó gracias a los kozakos de Jmelnytsky.
En el rio Slucha
El puente colapsó debajo de ellos
Y todos se hundieron,
Y junto con ellos los tambores polacos.
Aquellos que huyeron por el rio Ros
Pararon a pie y desnudos.
Un judío llamado Jychyk habló,
Agarrando su látigo.
Otro judío llamado Shloma habló,
“¡O, parece que no llegaré a casa para el Shabbath!”
Un tercer judío llamado Ovram habló:
“Comercié con artículos pequeños,
Sólo pines y agujas.
Pedernales y pipas.
De forma que puse mis cosas
En una pequeña caja.
Y todo lo que pudieron ver los kozakos fueron mis suelas”
Un cuarto judío llamado Davydko dijo
“¡O hermano Leiba, ya puedes ver las banderas kozakas tras la montaña!”
Un quinto judío llamado Yudko dijo,
“¡Dejadnos huir tan rápido como podamos a la ciuda de Polonne!”
Entonces el judío llamado Leiba corrió,
Tan rápido que su estómago se sacudió-
Cuando vio la escuela,
Su corazón judío se marchitó:
“O mi escuela, mi escuela de piedra,
Ahora no puedo ocultarte ni en mi bolsón,
Ni en mi bolsillo
Tendré que dejarte para que los kozakos de Jmelnytsky cuenten chismes en ti!”
Pero, mis valientes señores, no era una nube negra que se alzaba sobre la ciudad de Polonne;
En vez de ello cada mujer polaca se convirtió en viuda.
Una dama polaca dijo,
“Ya no puedo ver a mi esposo Jan,
Los kozakos lo han de haber atado como un carnero
Y llevado con su hetman”.
Otra dama polaca dijo,
“No veo a mi esposo Kardasz,
Los kozakos de Jmelnytsky deben haberlo llevado a su campamento”.
Y una tercera dama polaca dijo,
“No veo a mi esposo Jakub.
Los kozakos de Jmelnytsky lo han de haber tomado y colgado de un roble”.

Tomado del libro “Ukrainian dumy” publicado por el Instituto Canadiense de Estudios Ucranianos y el Instituto de Investigación Harvard de Ucraniano, 1979, Toronto. Por George Tarnawsky y Patricia Kilina. (Descargar en pdf – en inglés)